Catorce áreas, una sola suscripción.
No son módulos que se compran por trozos: son catorce partes del mismo archivo. Lo que registras en una se ve en las demás, y entra en los cálculos sin que tú lo copies.
Cuatro preguntas y sabes régimen, cotización y cuánto te cuesta el primer año. Los modelos salen rellenados casilla por casilla.
Cuánto apartar, actualizado con cada movimiento, y la cadena que lleva a esa cifra.
Emites, preparas el fichero electrónico, y sigues qué se ha cobrado y qué no.
Cada gasto con su documento, su categoría y la parte que puedes deducir.
Conectas la cuenta una vez: los cobros se emparejan con las facturas y los cargos se vuelven gastos.
Quién te paga y con qué ritmo, quién te factura y cuánto te pesa.
Qué tienes, cuánto vale, qué se mueve. Se descarga solo cuando vendes en caja.
Vendes en mostrador, cierras el día, y el cierre entra en contabilidad.
Cuánto cuesta de verdad una persona, cuotas incluidas, antes de contratarla.
Qué tienes en marcha, en qué punto está, y cuánto ha dejado al cerrarse.
Libro diario, registros, y un balance que dice cómo estás de verdad.
IBI, contratos, renovaciones y retenciones, con la cuenta a la vista.
Qué vence y cuánto tienes que facturar de aquí a fin de año para no quedarte corto.
Dictas la factura y Kyu la escribe. Las periódicas salen, los gastos fijos se registran, el modelo te espera preparado.
Doce respuestas, en vez de tres días de espera 5
Son las dudas que normalmente obligan a escribir a la gestoría y esperar — y mientras tanto el trabajo está parado, o sale con la duda dentro.
No están divididas por sector sino por tipo de pregunta: cuando tienes una duda sabes qué te estás preguntando, no en qué categoría la han metido.
Los vencimientos te salen al paso 5
Un vencimiento no se olvida porque estés distraído. Se olvida porque nadie te lo ha puesto delante cuando todavía podías hacer algo.
Arriba en la pantalla principal encuentras como mucho cuatro cosas, ordenadas por urgencia. El resto llega por correo, con la antelación que elijas tú.
Tus documentos, y quién puede verlos 5
Aquí dentro acaban facturas, recibos, contratos y documentos de terceros. No es material sobre el que se pueda ir a la ligera.
No prometemos seguridad al cien por cien, porque no existe. Enumeramos lo que hay, y cómo está hecho.
