Es la pregunta que más llega estos meses, y llega con la fecha ya puesta: «¿es verdad que en enero tengo que estar con Verifactu?». Depende de qué eres, y depende de a quién le hayas leído.
Qué es, primero
Verifactu no es un impuesto ni un trámite: es un estándar técnico que sale del reglamento antifraude. Obliga al programa con el que facturas — no a ti — a dejar cada factura encadenada y firmada, de manera que no se pueda borrar ni retocar después. Si tu programa cumple, tú no tienes que hacer nada distinto.
Las tres fechas
Las dos últimas se contradicen, y esto no es un despiste de nadie: el calendario se ha ido moviendo, y hay guías escritas antes y después de cada cambio que siguen circulando con la misma cara de seguridad. Por eso una fecha leída en un blog — incluido este — no es una fuente: la fuente es la sede de la AEAT, y conviene mirarla el día que tengas que decidir algo.
Qué tiene que hacer el programa
- Generar un registro de facturación por cada factura, con una huella que encadena cada una con la anterior: si se toca una, se rompe la cadena y se ve.
- Dejar un registro también de las anulaciones. En Verifactu no se borra: se anula, y queda escrito.
- Poner un código QR en la factura, para que quien la recibe pueda comprobarla.
- Y elegir entre dos modos: enviar los registros a la AEAT según se generan, o guardarlos firmados y conservarlos — con más obligaciones encima.
Ninguna de estas cosas la haces tú. Todas las tiene que hacer el programa, y por eso la pregunta correcta no es «¿qué hago yo?», es «¿esto lo hace el que estoy usando?».
Y si no lo hace
La ley antifraude puso las multas en el sitio que duele. Al que usa un programa que no cumple: hasta 50.000 € por ejercicio. Al que fabrica o comercializa el programa: hasta 150.000 € por ejercicio y por programa. Es la razón por la que los desarrolladores se están moviendo más rápido que los usuarios.
Y la factura electrónica es otra cosa
Se mezclan constantemente, y no tienen nada que ver. Verifactu va de cómo se registra lo que facturas. La factura electrónica obligatoria entre empresas va de en qué formato se la mandas al cliente, sale de la Ley Crea y Crece, y su reglamento todavía no está aprobado: mientras no lo esté, no hay fecha firme, por mucho que se lea lo contrario.
Dicho de otro modo: puedes cumplir Verifactu y seguir mandando un PDF por correo. Son dos obligaciones distintas, con dos calendarios distintos, y confundirlas hace tomar decisiones caras.
Qué hacer hoy, sin correr
- Mira si el programa con el que facturas ya lo declara. Si no lo dice en su web, pregúntalo por escrito: la respuesta te sirve también como prueba de que lo preguntaste.
- No cambies de programa por una fecha: cámbialo si el que tienes no piensa adaptarse. Son dos decisiones distintas.
- Si facturas en Word o en Excel, ahí sí hay que moverse — pero el problema no es Verifactu, es que ya hoy no tienes un registro que puedas defender delante de nadie.
En QuotaQuid el registro con la huella encadenada está construido y esperando el certificado: es una de esas cosas que se encienden el día que toca, no una que hay que empezar a montar ese día.
Regla simple para los próximos meses: desconfía de cualquier texto sobre Verifactu que no diga en qué fecha fue escrito.
Este artículo cuenta cómo están las cosas en la fecha en que está escrito. Las reglas cambian, y esto no sustituye el criterio de un profesional: sirve para que llegues a él sabiendo ya de qué estáis hablando.
