¿Cuánto tienes que facturar para llevarte a casa lo que quieres?
Dos preguntas, y una respuesta de verdad a las dos. La cuenta se hace aquí dentro del navegador: no sale ninguna llamada, no hace falta una cuenta, no hay un email que dejar. Los tipos son los mismos que usa la aplicación por dentro — no una copia escrita a mano en una página de escaparate.
Cuánto te queda
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No son estimaciones ni «hasta»: cada cifra sale de la misma cuenta de aquí arriba, y la puedes rehacer a mano. Son cosas que existen por ley y que solo no se piden, porque para pedirlas hay que saber antes que existen.
Con los números que has puesto no hay nada gordo que estés perdiendo: las ayudas que te corresponden ya las estás usando. Cambia los números — más gastos, otra facturación, otro país — y mira cuándo se da la vuelta la respuesta. Es justo lo que la aplicación mira por ti cada vez que registras algo.
Esto ya lo estás cobrando. Está aquí porque ninguna de estas cosas es para siempre: un tipo reducido caduca, una tarifa plana se acaba, y la conveniencia de un régimen se da la vuelta sola según crecen los gastos. El día que pasa solo lo ves si alguien mira.
Las herramientas de tu oficio, encendidas
No un catálogo igual para todos: las que tienen que ver con el trabajo que has elegido aquí arriba. Se encienden sin cambiar de plan.
El número se mueve solo
Aquí has puesto una facturación a mano. Dentro, la cifra se rehace con cada factura que cobras y cada gasto que registras — y el día que el régimen deja de convenirte, te lo dice en vez de esperar a la declaración.
Te dice cuánto apartar, no cuánto has ganado
La diferencia está justo ahí. En la cuenta corriente está el dinero de los impuestos de junio junto al tuyo: la aplicación separa las dos cosas, y lo que ves es lo que puedes gastar.
Y si no cuadra, hay una asesoría dentro
Ve tus números sin que tengas que mandarle nada, te pide los documentos desde dentro y los encuentras ahí. Las ayudas que te corresponden te las señala ella, y las que se calculan te las señala la aplicación.
