Sabes siempre cuánto es de verdad tuyo.
QuotaQuid te dice cuánto apartar antes de gastarlo, cuánto te ahorras — las deducciones de tu comunidad, la reducción por inicio y la tarifa plana, calculadas sobre tus cifras — y te explica cada número en palabras normales. Lo demás — facturas, almacén, caja, empleados, contabilidad, inmuebles — camina solo mientras tú trabajas.
Calculado sobre lo que ya has cobrado. Se actualiza con cada factura, y cada línea se abre para explicar de dónde sale.
Hazlo con tus números ›¿Cuánto tienes que facturar para llevarte a casa lo que quieres?
Escríbelo aquí. La cuenta se hace en tu navegador, con los mismos tipos que usa la aplicación por dentro: sin registro, sin email.
Tienes que facturar
—
SIN TARJETA · CANCELAS CUANDO QUIERAS
Ellos tienen la burocracia.
Tú tienes QuotaQuid.
Inversión del sujeto pasivo, base de cotización, tramo, franquicia. Noventa y nueve palabras que Hacienda, la asesoría y el portal del banco usan sin explicarlas nunca. Aquí está lo que significan — y junto a cada una, en qué momento te la vas a encontrar delante.
GRATIS · SIN REGISTRARSE · SIN EMAIL
Catorce partes del mismo archivo: lo que registras en una se ve en las demás. No se compran por trozos y no se pagan por trozos.
Cómo es por dentro.
Una cuenta de ejemplo con dos años de facturas, gastos, clientes, almacén y los impuestos ya calculados. Abre las secciones desde el menú y mira cada pantalla tal como es. Es una vista previa: se mira y se desplaza, nada se pulsa y nada se guarda.
CÓMO SE INSTALANo es una charla. Es una respuesta construida sobre tus datos.
Asistentes que responden en general los tiene todo el mundo. Kyu responde con tus cifras delante, y te enseña el trozo de archivo del que las ha sacado. Lo que lo distingue no es que responda: es que puedes comprobarlo.
CÓMO FUNCIONA LA ASISTENCIAKyu no firma nada y no presenta nada ante Hacienda. Cuando la pregunta se sale de sus límites lo dice, y te pasa con una persona.
No tienes que configurar nada técnico. Contestas a quién eres y a qué te dedicas, y la plataforma se enciende ya puesta a tu caso.
Un programa que no habla con nada te hace teclear los mismos números en cuatro sitios. A estos cuatro los hace hablar solos.
El fichero sale ya en el formato que pide la Agencia, incluidos los casos que normalmente hacen que una factura se rechace: clientes particulares, o sin los datos de destino. El envío y la conservación se activan con el proveedor acreditado.
Conectas la cuenta y los movimientos llegan solos, también con el programa cerrado: se separan entre gastos y cobros de facturas que ya habías emitido. Lo que no cuadra al céntimo — la transferencia con la comisión descontada, dos facturas pagadas juntas — lo mira Kyu y te lo propone. Quien no quiera conectar el banco carga el CSV.
Las ventas en caja cierran el día, descargan el almacén y entran en el parte de ingresos. El total de la tarde es ya la base de la liquidación del trimestre.
No le mandas una carpeta: entra y lo encuentra todo ya clasificado, en solo lectura o con los permisos que le des tú. Y queda escrito quién ha cambiado qué, y cuándo.
Ejemplos construidos sobre las funciones que existen hoy. No son testimonios: cuando tengamos clientes de verdad publicaremos sus palabras, con nombre y apellidos.
Cierra una boda de 2.800 €. Emite la factura desde el móvil, con la numeración automática y la retención de IRPF ya aplicada.
En cuanto marca el cobro ve cuánto de esos 2.800 no es suyo. El equipo que ha ido comprando durante el año lo ha fotografiado sobre la marcha.
Sabe cuánto lleva retenido en el año, y si la declaración le va a salir a pagar o a devolver.
Escanea el recibo del IBI y el inmueble se registra solo, con la referencia catastral, el valor catastral y el tipo de tu ayuntamiento ya dentro.
El IBI se calcula uno por uno, y los nueve contratos de alquiler tienen cada uno su fecha de preaviso bajo control.
No renueva por error un contrato que quería cerrar.
Importa el extracto en CSV: proveedores, suministros y cobros se separan solos, y las facturas ya pagadas constan cobradas sin tocarlas.
Antes de contratar al tercero, calcula desde el convenio cuánto cuesta de verdad a la empresa y cuánto llega a la nómina.
Decide la contratación con un número, no con una sensación.
Aquí no te diremos «seguro al cien por cien».
No existe, y quien lo promete no está diciendo la verdad. Te decimos en cambio qué hay, en concreto — y qué pasa con tus datos el día que decidas irte.
No, y desconfía de quien te lo prometa. La gestoría firma las declaraciones, asume una responsabilidad profesional y responde de lo que dice: ese sigue siendo su trabajo. QuotaQuid hace que llegues allí con las cuentas ya en orden, sin cajas de tiques.
Sí, y es el caso más común. Ella trabaja sobre el año cerrado; tú vives en el año en curso. QuotaQuid cubre ese hueco: cuánto apartar hoy, qué vence la semana que viene, si conviene comprar ahora o en enero.
Los números de QuotaQuid son estimaciones cuidadas, no declaraciones fiscales. Donde un valor depende de una ordenanza municipal o de una norma que cambia a menudo, te lo decimos a la cara dentro de la aplicación en vez de hacer como si fuera seguro.
No. Si sabes fotografiar un tique con el móvil, sabes usar QuotaQuid. La ha construido alguien que no es programador, para gente que tampoco lo es: sin configuraciones, y con un signo de interrogación al lado de cada palabra difícil.
¿Tienes un caso particular? Pregúntanos antes.
Varias actividades a la vez, una sociedad recién constituida, inmuebles en el extranjero, un sector que en la lista no está. Cuéntanos cómo estás y te decimos con franqueza si QuotaQuid te sirve de verdad o no.
Respondemos en dos días laborables. Si la respuesta es que no te servimos te lo decimos: vender una suscripción a quien luego se da de baja no le conviene a ninguno de los dos.
¿Prefieres escribir directamente? info@quotaquid.com
